¿Trabajás en obra?

Enterate antes de que la obra se coma tu ganancia.

COTA lleva la plata de tus obras clara y al día: sabés en todo momento si ganás o perdés, cuánto te deben y cuánto debés. Sin tener que usar planillas de Excel y sin saber contabilidad.

Cargala gratis y mirá cómo viene · si seguís, el primer mes sale USD 10

Pensabas ganar una cosa. Terminaste ganando otra.

Entre el número que calculaste al firmar y el que quedó al final no hay un misterio: hay un Excel armado a tu manera, la libretita, los chats con el corralón y tu memoria. La plata se va de a poco, en escenas como estas.

El Excel se actualiza el domingo a la noche

Los tickets viven en la guantera y los pagos en tu cabeza. Cuando al fin pasás todo, el rubro ya se pasó: el Excel te avisa cuando la plata ya salió.

El adicional quedó en un audio de WhatsApp

El cliente lo pidió, lo hiciste al toque… y no llegó ni al Excel ni a la factura. Trabajo regalado.

«Después lo anoto» (y no lo anotaste)

Pagaste el corralón de tu bolsillo para no frenar la losa. Quedó en la libretita, o en tu cabeza. Tres semanas después, esa plata no aparece más.

Cerró bien… pero menos de lo que pensabas

Cobraste todo, y al final quedó menos que el número del día que firmaste. ¿En qué se fue la diferencia? Eso el Excel no te lo dice.

El problema no sos vos: es que tu sistema depende de tu memoria y de tu domingo. COTA anota igual de fácil, pero suma solo, cierra solo y avisa antes.

¿Qué es COTA?
Un sistema contable completo, traducido al idioma de la obra.

Vos lo usás como una libretita.
Abajo trabaja como un contador.

Tu parte entera son tres pasos, cero contabilidad:

  1. Cargá tu obra

  2. Anotá lo que pasa

  3. Mirá cómo viene

Las mismas escenas, con COTA

Cuando la obra cierra, el número final no te sorprende.

Anotaste, y ahí terminó tu parte: cada carga suma al rubro, mueve la caja y actualiza lo que te deben y lo que debés. Así cambia el día a día:

Martes a la mañana, en el corralón

Pagás y lo cargás ahí mismo: veinte segundos, comprobante adjunto, y la obra te muestra cómo quedó. El domingo a la noche vuelve a ser tuyo.

El cliente pide un cambio por audio

Lo cargás como adicional antes de bajarte de la camioneta y suma a lo pactado. Se cobra, no se regala.

Ponés plata tuya para no frenar la losa

La cargás igual que cualquier pago de la obra. Cuando lo pagado pasa lo cobrado, COTA te avisa que la obra empieza a costar plata tuya, así se lo cobrás al cliente a tiempo.

Estás por firmar el contrato de hormigón

Lo cargás primero y COTA te muestra cómo queda el rubro antes de firmar. Si se pasa, lo ves ahí, no en la rendición final.

El número final lo venías viendo todos los días.

Probalo con tu obra

Subí tu Excel y en unos minutos sabés cuánto te queda.

No arrancás de cero ni tirás nada. Subís la planilla que ya usás —con sus hojas, sus nombres y tus garabatos—, COTA la lee, te pregunta lo que no le cierra y vos aprobás. Al terminar no te encontrás con una app vacía: te encontrás con tu obra, con tus números.

  1. Subís tu planilla.xlsx, .xls o .csv. Si querés, le contás qué hay adentro: qué hoja vale, qué está en dólares, qué todavía no se contrató.
  2. COTA la lee y te preguntaEncuentra tres presupuestos distintos y te pregunta cuál pactaste. Ve “ingreso Torres” en la caja y te pregunta a qué cobro corresponde. Lo que no le cierra, no lo asume.
  3. Aprobás y ves tu obraCada número te dice de qué celda salió. Nada queda cargado sin tu visto bueno.

Gratis y sin tarjeta. Tu Excel no se tira: queda como respaldo. Si después seguís, el primer mes sale USD 10.

Lo que hace COTA

Mientras vos dirigís, todo esto trabaja atrás.

Seis cosas que pasan solas mientras vos estás en la obra. Tocá la que te interese y te la muestro por dentro.

COTA se paga solo.

¿Por qué? Hacé la cuenta con una obra chica:

Obra de $80.000.000 · desvío del 5% visto tarde−$4.000.000
El mismo desvío, visto al comprometerse ajusta a tiempo
COTA, un año en plan EstudioUSD 948

Un solo desvío visto a tiempo paga años de suscripción. Los tres planes tienen todo COTA adentro; cambia cuántas personas de tu equipo entran. Tu primer mes, en cualquier plan: USD 10.

Solo
USD 29/mes
Para vos solo
Cargá tu primera obra
Recomendado
Estudio
USD 79/mes
Hasta 5 personas
Cargá tu primera obra
Ilimitado
USD 149/mes
Todo tu equipo, sin límite de personas
Cargá tu primera obra

Los tres planes traen todo COTA adentro

  • Obras y presupuestos por rubro
  • Cobros, gastos y pagos
  • Desvíos vistos al comprometer
  • Reportes de obra y tablero del estudio
  • Pesos y dólares, con el dólar que elijas
  • Link de seguimiento para tu cliente
  • Permisos por persona y quién cargó cada movimiento
  • Avisos por mail y push

Tu primer mes, USD 10 · después el precio de tu plan · cancelás o cambiás de plan cuando quieras.

¿Ya tenés una obra en curso? Subís tu Excel, COTA lo lee y arrancás con todo adentro.

Lo que seguro te estás preguntando.

“Ya tengo mi Excel armado, me costó años.”
Perfecto: lo subís tal cual está. COTA lee tu planilla —con sus hojas, sus nombres y tus garabatos— y te muestra lo que entendió: el contrato, lo cobrado, los rubros y a quién le debés. Lo que no le cierra, te lo pregunta, y cada número te dice de qué celda salió. Tu Excel no muere — se jubila con honores.
“¿Le tengo que dar mi Excel a una inteligencia artificial?”
Sí, y conviene saber exactamente qué hace. La IA lee tu planilla para entenderla: identifica qué hoja vale, qué es el contrato, qué son gastos y en qué moneda está cada número. Los importes los saca de tus celdas, no se los inventa, y cada uno te dice de dónde salió. Lo que no le cierra te lo pregunta en vez de asumirlo, y nada queda cargado sin tu visto bueno. Tu planilla no entrena nada ni se comparte con nadie.
“¿Esto queda registrado en algún lado? ¿Le llega a ARCA?”
No. COTA es una herramienta de gestión, no de impuestos: no está conectada a ARCA ni a ningún organismo, no emite comprobantes y no presenta nada a nadie. Lo que cargás es para que vos sepas cómo viene tu obra, igual que la libreta que ya llevás.

Y los datos son tuyos: los ve quien vos digas. Cada persona que sumás entra solamente a las obras que le marcaste, el link del cliente muestra únicamente los rubros que elegiste, y tu caja, tu deuda y tu margen no se comparten nunca.

Ojo con una cosa, para ser claros: COTA no reemplaza a tu contador. Te dice si la obra gana o pierde y cuánta plata tenés; lo impositivo sigue siendo asunto suyo.
“Las apps las abandono a la semana.”
Por eso cargar en COTA cuesta menos que anotarlo en el cuaderno: un botón, una pregunta, 20 segundos. Arrancás con tus obras en marcha ya adentro, y no depende de tu memoria: el viernes te llega la semana para confirmar de un toque, y los avisos te encuentran aunque tengas la app cerrada.
“No sé nada de contabilidad, y tampoco quiero aprender.”
No hace falta. Vos contás qué pasó con tus palabras —cobré, gasté, pagué— y ahí terminó tu parte: es una libretita de gastos mejorada, que suma sola y no se pierde. El sistema contable trabaja abajo, donde no lo ves, y está para que los números cierren, no para que vos lo manejes. Si nunca entrás a los reportes, COTA igual te sirve.
“¿Y cuando el cliente me pide cuentas?”
Le mostrás un estado prolijo de su obra, y vos elegís qué ve: marcás qué rubros comparte el link y si le mostrás las erogaciones. La rendición al comitente deja de ser un finde entero de Excel.
“Yo hago remodelaciones e interiorismo, no obra nueva.”
Se administran igual. Al crear la obra elegís el tipo —construcción, remodelación, interiorismo, proyecto— y ponés los rubros que uses. Un baño reformado y un edificio entero tienen la misma pregunta atrás: ¿cuánto pactaste, cuánto llevás gastado y cuánto te queda?

Que cada obra cierre como la presupuestaste.

La herramienta que abrís antes de firmar un contrato, antes de pagarle al proveedor, y cuando querés saber cuánto dejó el año. Cargá tu primera obra y mirá cómo viene — sin tarjeta.